Las pruebas PISA exponen un alarmante retroceso educativo en Latinoamérica

¿Cuáles son los obstáculos para el avance regional?

El panorama educativo global atraviesa un momento crítico. Tras la divulgación de los resultados de las evaluaciones PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) realizadas en 2025, la voz de alarma resuena con fuerza a nivel internacional y, muy en especial, en América Latina.

Más de 760 000 estudiantes realizaron la prueba PISA de ciencias, matemáticas y lectura en 2025 en 91 países y economías, representando a alrededor de 33 millones de jóvenes de 15 años en todo el mundo. Este informe no solo deja al descubierto los estragos persistentes de las interrupciones en la enseñanza y la brecha tecnológica, sino que evidencia un retroceso histórico del rendimiento escolar a nivel global.

El reporte confirma una vez más la hegemonía de los sistemas educativos asiáticos en los primeros puestos globales, junto con un número reducido de economías europeas y anglosajonas que han logrado sostener altos estándares.

Sin embargo, en nuestra región, donde el desafío histórico siempre ha sido garantizar la equidad y la calidad, los datos son preocupantes: América Latina profundiza su rezago educativo frente al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El escenario global 

A nivel mundial, la tendencia descendente en el desempeño académico ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una preocupante constante. Países con sistemas tradicionalmente sólidos han mostrado caídas sin precedentes en áreas clave como matemáticas y lectura. Es importante destacar que en el informe de PISA, la OCDE no evalúa únicamente a países soberanos, sino también a territorios y regiones económicas autónomas (denominadas en el informe como «economías participantes») y es por esta razón, que entidades como Hong Kong y Macao aparecen listadas por separado en las tablas de rendimiento educativo global.

¿Qué frena el desarrollo de la educación en Latinoamérica?

Las puntuaciones generales de lectura sufrieron caídas particularmente pronunciadas en los últimos tres años, incluso en habilidades que son de suma importancia en la era de la IA: evaluar información, establecer conexiones a través de múltiples fuentes y pensar críticamente sobre lo que leemos. Los casos de «lectura apresurada» —en los que los estudiantes leen rápido pero de forma imprecisa— casi se duplicaron hasta alcanzar el 9% entre 2018 y 2025

Top 10 de países y regiones que destacaron nivel global:

  1. Singapur
  2. China ((Regiones de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang)
  3. Macao
  4. Taiwán (China Taipéi)
  5. Japón
  6. Corea del Sur
  7. Estonia
  8. Hong Kong
  9. Canadá
  10. Irlanda

En el contexto latinoamericano cabe destacar que ningún país de la región logró superar el promedio de los países desarrollados de la OCDE (que ronda entre 460 y 480 puntos según la asignatura), en su lugar el informe revela avances muy tímidos y retrocesos:

  • Los más destacados: Chile, Uruguay y Costa Rica se consolidan como el trío de referencia educativa en la región. Sin embargo no todo es avance. 
  • Chile, tradicionalmente el líder regional, mostró caídas en matemáticas y lectura, aumentando la proporción de jóvenes con desempeño insuficiente.
  • Brasil, Colombia y Costa Rica reflejan sistemas prácticamente estancados o con leves caídas en lectura, donde los modestos avances se deben en parte a la incorporación de estudiantes de sectores históricamente excluidos a la secundaria.
  • Uruguay logró destacar levemente en ciencias, alcanzando su mejor nivel histórico, aunque continúa por debajo del estándar internacional.
  • Países como México y Argentina registraron caídas muy pronunciadas en matemáticas (alcanzando en el caso mexicano sus niveles más bajos en casi dos décadas). Únicamente cerca del 30% del alumnado mexicano o peruano alcanza las competencias básicas en esta área, en comparación con el 65% del promedio de la OCDE.

¿Por qué persiste la brecha de rendimiento en América Latina?

  1. La brecha socioeconómica y de infraestructura: El nivel socioeconómico sigue determinando el destino académico de los estudiantes. En países como Ecuador o Uruguay, el origen socioeconómico explica entre el 15% y el 20% de la variación en los resultados. A esto se le suma la falta de material educativo y condiciones edilicias deficientes.
  2. Distracción digital vs. Integración tecnológica: La presencia de las pantallas genera una clara encrucijada. En nuestra región, más del 50% de los estudiantes admite distraerse frecuentemente con dispositivos móviles durante las clases, o utilizar chatbots e Inteligencia Artificial semanalmente sin la debida orientación pedagógica para convertir esa herramienta en verdadero aprendizaje reflexivo.
  3. Deterioro del clima escolar y del entorno familiar: El ausentismo alto (más del 30% de alumnos faltan a clases recurrentemente), el acoso escolar (bullying) que afecta a 1 de cada 4 adolescentes y una marcada disminución en el acompañamiento parental agravan el escenario de aprendizaje.
Más allá de los números, la crisis educativa regional amenaza a la nueva generación

Para revertir esta crisis de aprendizaje, no basta con reformar los planes de estudio. Se requiere una estrategia integral en la que la educación se asuma como un proyecto de sociedad que integre a todos los actores posibles.

A nivel educativo 

  • Formación docente en competencias digitales avanzadas e IA: No se trata de prohibir la tecnología, sino de integrarla pedagógicamente. Los docentes necesitan herramientas para enseñar pensamiento crítico, resolución de problemas y uso ético de la inteligencia artificial.
  • Inversión focalizada en infraestructura: Garantizar conectividad, laboratorios y espacios dignos en zonas rurales y marginales para cerrar la brecha socioeconómica.
  • Refuerzo de habilidades sociales y emocionales: Implementar programas escolares transversales contra el acoso escolar, la vida fuera de internet y con un enfoque de salud mental para devolver la seguridad emocional al aula.

A nivel de sociedad, familias y comunidad

  • Compromiso y acompañamiento familiar: Es vital recuperar el involucramiento activo en el hogar. Preguntar a los jóvenes sobre su jornada escolar, establecer rutinas de lectura y supervisar el uso de pantallas son hábitos simples con un impacto probado en el rendimiento.
  • Alianzas tecnológicas y empresariales: Promover alianzas público-privadas que generen mentorías en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para niñas y jóvenes, conectando el aprendizaje escolar con el ecosistema productivo.
  • Pacto cultural por la educación: Dejar de ver la educación como una responsabilidad exclusiva de los ministerios y convertirla en una prioridad comunitaria. Promover espacios seguros para el estudio, bibliotecas comunitarias y plataformas colaborativas.

Superar el bache educativo actual no es solo una tarea para las aulas, sino una deuda urgente que toda la sociedad debe asumir para dotar a las nuevas generaciones del futuro que merecen y no, no es culpa de la tecnología…es culpa de cómo la gestionamos, promovemos y facilitamos a nuestra niñez y juventud.

Fuentes consultadas para este artículo:

  • OECD.org (Programme for International Student Assessment (PISA))
  • Infobae (Pruebas PISA: los países de América Latina profundizan su retroceso educativo)
  • DW.com (PISA: caída histórica del rendimiento escolar internacional)

Descubre más desde Nicawomantech

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.